¿Te ha pasado que alguien te dice que te mueves mucho o das golpes mientras duermes?
Estos movimientos pueden ser más que un simple reflejo: en muchos casos están asociados a trastornos neurológicos o microinfartos cerebrales.
Durante el sueño, el cerebro debería entrar en fases de descanso profundo; si ocurre una alteración en el flujo sanguíneo o en la oxigenación cerebral, el cuerpo reacciona con espasmos, movimientos o sacudidas.
Advertencia: estos episodios pueden ser el preludio de una crisis vascular leve (también llamada mini ACV o “TIA”), que a menudo pasa desapercibida pero puede anteceder a un derrame más grave.
Consejo: si notas estos síntomas, solicita una evaluación neurológica y un estudio de sueño (polisomnografía). La prevención es tu mejor defensa.
Despertares repentinos con confusión o desorientación
Si despiertas en medio de la noche sin saber dónde estás, con visión borrosa o dificultad para hablar, no lo ignores.
Podría tratarse de un microevento cerebrovascular, una señal de que la circulación del cerebro está comprometida.
Estos episodios pueden durar segundos o minutos, pero cada vez que ocurren, dejan una huella en las neuronas.
Ignorarlos es como jugar con fuego: el siguiente evento puede ser irreversible.
Otros signos que debes observar:
- Entumecimiento en un lado del cuerpo
- Pérdida de fuerza repentina
- Mareos o pérdida momentánea del equilibrio
Atención inmediata: si ocurre algo así, no esperes a la mañana siguiente. Llama de inmediato a emergencias. Un tratamiento temprano puede evitar un ACV completo.
Cuida tu cerebro mientras duermes 

Dormir bien no solo es descansar, es proteger tu vida.
Mantén una rutina regular, evita el alcohol y el tabaco, controla tu presión arterial y mantén un peso saludable.
A partir de los 40 años, estos cuidados no son opcionales: son tu seguro de vida.
Recuerda: el cerebro habla en silencio, y muchas veces lo hace mientras dormimos. Escúchalo a tiempo, y podrás disfrutar de muchos amaneceres más.