La seguridad siempre debe ser la prioridad. La manipulación del cuerpo requiere conocimiento, precisión y respeto por la anatomía humana.
Plan de acción para un cuidado seguro:
Evita aplicar presión profunda en la parte frontal del cuello, especialmente sin formación profesional.
Enfoca los masajes en zonas seguras como trapecios, hombros y nuca.
Si realizas terapias manuales, asegúrate de contar con formación adecuada en anatomía y técnicas seguras.