A veces, lo más difícil no es despedirse de alguien, sino de sus cosas. Pero recuerda: el amor no vive en un espejo, ni en una joya, ni en una prenda… vive en ti, en lo que aprendiste, en lo que transformaste gracias a esa persona.
Mantener lo justo y liberar lo que pesa es una forma de honrar la memoria con amor, no con dolor.
Conclusión
No todo recuerdo es bueno de conservar. Algunas reliquias familiares pueden volverse cadenas invisibles que nos impiden cerrar ciclos, crecer o incluso vivir con paz. Sé selectivo. Honra el pasado, pero no te encadenes a él.
Meditación guiada energía