Detectar este problema a tiempo es el mayor desafío, ya que los síntomas iniciales son muy sutiles y suelen confundirse con el estrés diario. Además de la ganancia de peso, existen señales críticas en el cuerpo que actúan como alarmas, tales como la sequedad extrema en la piel, la debilidad de las uñas y una caída del cabello más evidente de lo normal. Los endocrinólogos advierten que ignorar estas alertas debilita el bienestar general a largo plazo.